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2 de abril de 2013

Genealogía hispana: reflexiones.

Sabéis que  represento a los hispanos, pero sobre todo a la genealogía hispana, y no tal vez porque alguien me eligiera como representante sino por sentirme tremendamente hispana. De Sud América, de España y de Latinoamérica. Vamos que el término “latino” como nos denominan muchas naciones a mí se me antoja corto. Si yo escucho “latino” me suena a “sudaca” y aunque no quiera ser un término despectivo sí me parece un término limitado. Yo creo que muchas veces podemos sentirnos discriminados sin que lo hagan, ya solo por tener miedo a serlo.

Entonces, soy hispana: Argentino-Chilena-Española.

He vivido en varios sitios y creo que rápidamente me di cuenta que debía crecer y sumar, no restar. Así es que en cada país que he estado he intentado involucrarme con la gente. Me gusta probar comidas nuevas, recoger  y adoptar todo lo que me sirva para enriquecerme. Gastronomía, cultura, legado, costumbres. Como nuestros antepasados.

Y el hecho de transportar mi vida en una maleta también tal vez me ha enseñado en que de casi todo se puede prescindir.  Veinticinco quilos de recuerdos te advierte la compañía de vuelos, tu eliges: ¿recuerdos o kits de supervivencia? No me respondas, ya lo sé. Muchas veces he tenido que dejar recuerdos en guarda y custodia hasta poder recuperarlos porque tenga más espacio o pueda mandar a buscarlos.

Vamos viajando, arrastrando nuestro presente de cuatro ruedas y 25 kilos, para un día tener tiempo y –espacio- para el pasado.

Estos viajes en clase turista (lo siento, soy demasiado práctica) y estas experiencias me han dado una forma de pensar particular.  Este sentimiento de creer que soy igual a todos. No me hace falta decir “soy igual que tú” porque no me siento diferente.

Y mientras arrastro mi maleta y dos bolsos por este pasillo entre vuelo y vuelo, reflexiono… ¿Por qué nos da miedo compartir? ¿Por qué nos sentimos excluidos (las generalidades son horribles, lo sé) de algunos círculos? ¿Por qué guardamos celosamente los datos de nuestros antepasados? ¿Por qué nos da miedo que fotografíen una (su) tumba? ¿A qué tenemos miedo?

¿Por qué suponemos que el haber encontrado los datos de esa persona, nos hace tener el derecho a que sea NUESTRO y sólo nuestro? ¿No tuvo esposa? ¿No tuvo hijos? ¿No tuvo hermanos?

Si alguna de estas respuestas es afirmativa, lamento comunicarte que tal vez no sea solo tuyo.  Tal vez alguno de esos parientes lo busca.

Cada hispano con el que me crucé en mi último viaje, miento, el 90% de los hispanos con los que me crucé no se sentían incluidos en las Conferencias de Genealogía Americanas. Yo no vi ningún cartel que pusiera: “Sólo para Americanos” o “Sólo para descendientes de pieles pálidas” (esto parece el título de una película del Oeste Americano).

Alguien en España al preguntarle si iría a una conferencia genealógica que se hará en Septiembre en EEUU me respondió ¿Qué puedo aprender yo allí?

saltlakecity

Vista del Lago Salado en Salt Lake City.

Esa es nuestra visión. ¿Es esta nuestra visión?

Y si nuestra pregunta se transformara en ¿Qué puedo enseñar allí? tal vez, las cosas comenzarían a cambiar. Sinceramente, debemos pensar que también enriquecemos el mundo genealógico porque somos buenos investigadores, o buenos aficionados,  hacemos genealogía o historia familiar, nos gusta y queremos enseñar lo que hacemos, pero también tenemos la capacidad para aprender.

Tenemos que creer en nosotros mismos, en nuestra amplia riqueza cultural, archivística, genealógica. Tenemos que creer que somos buenos, que podemos enseñar.

La Genealogía es para todos. Tengamos la piel del color que sea.

findmypast

Junto con mi amiga Debbie.

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Sonia Meza Genealogista. Con la tecnología de Blogger.