Cada vez que escucho el término "Cápsula del tiempo", inevitablemente acude a mi mente la imagen de un cilindro de metal... esto presumiblemente, debido a la pura influencia del cine y la literatura.
Pues, esta cápsula no tiene nada de ciencia ficción.
Aunque, es una actividad que hemos puesto en práctica para niños, los adultos también disfrutaremos realizándola, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez vivimos más años... seguro que algunos más que nuestros bisabuelos.
Debemos buscar el recipiente que será nuestra cápsula. Puede ser una caja metálica, una plástica o también, simplemente una de cartón (caja de zapatos por ejemplo). La elección tiene que ver con el lugar donde la dejaremos guardada. Evidentemente, enterrarla no está en nuestros planes inmediatos. Hay varias razones para ello:
- Si vivimos en un "piso" o "departamento" es probable que no tengamos un sitio adecuado para enterrarla. ¡Un tiesto no es una opción!
- Puede que la casa donde vivamos sea alquilada y no de nuestra propiedad, con lo cual cuando decidamos mudarnos, deberemos recordar dónde se encuentra y además de llenar cajas de enseres, también desenterrar la cápsula.
- Si a alguien se le ocurre cambiar el césped por terrazo o piedra u otro revestimiento en el suelo, tendremos la misma urgencia por desenterrarla (si lo recordamos, claro).
- La humedad, enemigo acérrimo del papel.
Por ello, una caja de tamaño adecuado será suficiente. Fuera pondremos claramente, la fecha en que debe abrirse, supongamos que en nuestro cumpleaños, dentro de 20 años.
Y pensando en niños, esto es lo que sugerimos colocar para comenzar:
- Cartas familiares, por ejemplo de abuelos.
- Fotos escritas por detrás con rotulador permanente y separadas con papel mantequilla, como ya explicamos.
- Bolsas plásticas con cierre zip (cremallera) para proteger los documentos (venden de diferentes tamaños en cualquier supermercado).
- Un paquete de tus cromos favoritos (figuritas).
- Un dibujo.
- Bono de transporte público (dentro de poco ya pagaremos el autobús o metro con el teléfono móvil).
- Una lámina de pegatinas (stickers).
- Pedir a papá que me describa cómo me imagina cuando tenga 20 años.
- Pedir a mamá que me de una copia de su foto favorita y escriba por qué la prefiere entre otras.
- Una hoja con mi cuadro genealógico (todo lo que sepa).
- Una lista de mis comidas favoritas.
- Alguna moneda.
- Lista de Profesiones que me parece encajan conmigo.
- Recortar la lista de programación de TV de alguna revista y marcar mis favoritos.
- Alguna invitación de cumpleaños al que haya sido invitado.
- Un juguete pequeño.
- Alguna postal.
- Calendario.
- Etiqueta de alimentos (¡sin alimentos!).
- Una entrada de cine.
Cómo he dicho, estas son sólo algunas recomendaciones y el fin es ,que cuando la caja se abra, mágicamente nos pueda transportar a la vida de esta época. Al pasado.
Terminado todo esto, cerraremos la caja y elegiremos un armario o un desván. Lo importante es que el sitio donde la coloquemos esté libre de humedad y lejos de la luz. No estará a mano, porque de lo contrario estará estorbando cada vez que necesitemos encontrar algo, y no es esta la idea. Tampoco, claro está, es el olvidarnos dónde se encuentra.
¿Qué otras cosas podríamos colocar dentro?
¿Qué otras cosas podríamos colocar dentro?



















